Identidade F.

Espetáculo

Este espetáculo estreou em 2015, fruto do encontro entre duas expressões culturais que tanto têm em comum – o Flamenco e o Fado.

Falar de Flamenco é falar de emoções… falar de Fado é falar de emoções! Ambos são contadores de histórias pessoais e de um povo, expressando as suas angústias e alegrias.

Esta criação não é uma fusão, a base musical do espetáculo é inteiramente fado tradicional, é antes uma relação simbiótica entre duas forças da Natureza, com o intuito de expressar mais, fazer sentir mais!

A carreira do espetáculo é já longa, tendo sido um dos seus momentos altos a passagem pelo CCB, em Novembro de 2017, pelas mãos do “Há Fado no Cais”.

Em 2019 acontecem as primeiras internacionalizações e segue a sua expansão em 2020!

Coreografia e Direcção Artística : Marta Chasqueira

Duração

  • Espetáculo integral aprox. 70 min.
  • Showcase aprox. 40 min.

Sinopse

Identidade F.

Identidade é tudo aquilo que nos define enquanto seres únicos, o que nos diferencia. Mas mais do que um processo estanque, é antes um conceito em constante transformação e reconstrução, mediante as circunstâncias que ocorrem e a consciência que vamos adquirindo delas, construindo através desse caminho contínuo “Quem Eu Quero Realmente Ser”.

Partindo da premissa que o encontro com o outro é a melhor forma de nos espelharmos e de nos (re)construirmos enquanto seres únicos, este espetáculo fala-nos de Amor. O próprio.

A Dança surge aqui ao serviço desta necessária experimentação dualista: “Não poderíamos conhecer o Quente sem o Frio, o Alto sem o Baixo, o Rápido sem o Lento…” … Surge como um veículo de expressão, de experimentação, de comunicação, de evolução.

Vídeos

El Fado y el Flamenco, origen y puntos en común

Partilho, a titulo de curiosidade, uma pesquisa que fiz no sentido de aprofundar a proximidade já existente entre ambos!

Empecemos por pensar en península ibérica…esta claro que hasta los días de hoy nos quedan muchos puntos en común entre Portugal y España y eso se plasma en sus dos expresiones culturales más grandes, el Fado y el Flamenco.

En ambos casos hablar de orígenes es pensar en multiculturalidad.  Siendo que los árabes ocuparan el territorio que hoy conocemos por Portugal y España durante varios siglos, son innegables las influencias Judías y Moriscas. En el caso del fado, se piensa que las influencias son también Afro-Brasileñas, relacionado al periodo que Brasil era colonia de Portugal y a los esclavos negros vendidos para trabajar en las cénsalas brasileñas. Se escuchan teorías que hablan aún de una canción de mar, traída por los marineros que atracaban en el puerto de Lisboa que cantaban la nostalgia de su patria y de los canticos lamentosos que hacían los esclavos negros que ahí venían también.

En el flamenco, a parte de la influencia árabe ya descrita, su principal origen proviene de la mezcla entre los gitanos (oriundos de India, que hicieran una larga peregrinación antes de llegar a Andalucía) y el pueblo Andaluz, el eco de los sufrimientos de lo pueblo gitano con en folclore andaluz produjo lo que conocemos por flamenco.

El Flamenco surge en el final del siglo XVIII y el Fado en los principios del siglo XIX. Para el primero surge el Café-Cantante y para el segundo las Casas de Fado, como locales de ocio responsables por la profesionalización de sus intervinientes como artistas profesionales. Eran puntos de encuentro y de convivio de varios artistas, pero también el sitio donde se vendía el producto comercial representativo de la cultura local.

3 son los intervinientes mínimos necesarios para hacer flamenco – la guitarra, el cante y el baile. En el caso del fado, son necesarios 3 intervinientes también – la guitarra portuguesa, la guitarra clásica y el fadista. Aunque en sus primódios el fado haya sido también bailado. Regresando a la época de los esclavos negros en Brasil, hay una danza típicamente africana que estos han llevado de Angola hasta allí que es el Lundum. El conlleva en su coreografía el erguir de los brazos, palmas, zapateado y “pitos” y es un baile con una energía y movimientos muy sensuales. Este ha llegado a las tabernas y burdeles de la bohemia Lisboa del siglo XIX. Con la dictadura de Salazar (1926) y para sobrevivir el fado se tuvo que subyugar al régimen, perdiendo por eso su expresividad corporal y dejando así de bailarse.

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